diumenge, 15 d’abril del 2012
Helena Helena amor mio
dissabte, 14 d’abril del 2012
Helena, Helena, amor mío
Helena, Helena, amor mío
Resumen del libro por capítulos
Regresando con Leonte, el joven ya ha llegado a Troya, pero nadie quiere bajar primero del barco debido a la maldición de Protesialo (nada más bajar del barco en las playas de Troya, lo mataron con una lanza). Tras desembarcar primero a un anciano nubio, todos bajaron, y Leonte y Gemónides comenzaron a hablar con una aqueo que les informó que la guerra había terminado. Fueron a hablar a la posada de Telón, donde Ariaso les contó que Agamenón les había convocado y les había dicho que regresaría a casa, pues Troya era inexpugnable. En ese momento entró Ulises y dijo que todo era mentira, que no había sido más que una prueba, pero Tersites gritó, llamándolo mentiroso.Tras darle una paliza, Ulises se fue para intentar convencer a los aqueos de que no se marcharan. Mientras, Tersites hablaba con Leonte y con Gemónides, y éste les cuenta que todos los héroes de la guerra no son más que unos asesinos a su parecer. También le preguntan por su padre, y Tersites les dice que ha desaparecido, pero que un mercader frigio que vendrá en los próximos meses lo sabe.
Unos días después hubo un nuevo enfrentamiento, y tras matar a un troyano Gémonides, Leonte empezó a vomitar y el anciano aprovechó la ocasión para sacarlo del combate. Héctor mientras le recriminaba su conducta deshonrosa a Paris por ello se detuvieron los combates, pues se iban a enfrentar Menelao y Paris. Tras arrojar sus lanzas, los dos se enfrascaron en el combate pero la superioridad de Menelao era clara, y estando apunto de matarlo, Afrodita le arrojó arena e hizo que Paris apareciera en el dormitorio junto a Helena, donde le incriminó su penosa forma de actuar, pero al final cayó en poder de Afrodita, y los dos yacieron.
Un día, Zeus se levantó de un humor terrible, y las tormentas asolaron la Hélade. Envió a Hermes para que avisara a todos los dioses de que quería verlos, y cuando estuvieron reunidos, les recordó quién era el señor del Olimpo. Se había enfadado debido a la intervención de las diosas (Juicio de Paris) en la guerra. Y la misma lección sirvió para todos los dioses, a los que se prohibió intervenir en los asuntos mortales.
El campamento aqueo había sido asolado durante nueve días con sus noches por una gran pestilencia que les diezmaba, obra de Apolo, que estaba ayudando a un sacerdote suyo llamado Crisis, que le imploró ayuda al no poder recuperar de forma honrada a su hija Criseis de manos del Atrida. Tras consultar al oráculo se llegó a la conclusión de que había que devolver la hija a su padre, pero Agamenón dijo que se le debía compensar por perder su botín. En ese momento empezaron las hostilidades con el Pélida. Aquiles le increpaba no haber participado en las batallas, y ni haber defendido a sus hombres; mientras que Agamenón le respondía que se iba a quedar con Briseis (la que le había tocado a Aquiles). Aquiles le insultó de mil formas por ello, y se retiró a su tienda, abandonando la lucha y los combates, a pesar de las súplicas de Atenea.
Tras la reunión, Hera y Atenea convencieron a Zeus de que Troya debía ser destruida, y para ello, recrudecieron más aún los combates.
Los dioses se inmiscuyeron en la guerra más que nunca. Al no contar con Aquiles, y tener a Ares en el bando enemigo, los aqueos empezaron a retroceder, únicamente ayudados por Diómedes, apoyado por Atenea. Durante la lucha fueron heridos Ares y Afrodita. Leonte, por su parte, aprovechó la tregua de dos días para visitar el oráculo de Apolo Timbreo, ya que un soldado les dijo que la última vez que vio a su padre, marchaba a explorar junto a Evanio, un amigo de Antifinio (tio de Leonte), y se sugirió que tal vez lo matara él. Se pusieron Gemónides y Leonte en camino, acompañados por Tersites, que conocía bien el lugar. Éste les habló de como Aquiles mató a un muchacho llamado Troilo en el templo, y por esa razón Apolo apoyaba a los troyanos. Se tenían que dar, según Gemónides, tres actos para que Troya cayera: que Troilo muriese, que los caballos de Reso bebieran en el Escamandro, y que el Paladión de Atenea fuese robado de Troya. Solo entonces caería la ciudad. Dos de esos sucesos ya había tenido lugar, los dos primeros. Al llegar, hablaron con el oráculo y tras ofrecer el sacrificio, les dijo lo siguiente: "Agua bebió y le hirieron el corazón".
Las tornas habían cambiado, ahora los aqueos eran los sitiados, estaban perdiendo la guerra. Para poder construir murallas, el astuto Ulises organizó un torneo que enfrentó a Héctor contra Áyax Telamón, sin claro vencedor. Mientras tanto, Leonte intentaba averiguar cosas sobre Evanio para incriminarlo por la muerte de su padre. Durante una noche, se relató la aventura de los Argonautas, que partieron con el objetivo de recuperar el Vellocino de Oro, para que Jasón pudiese ocupar el trono que le correspondía por derecho. Durante el viaje, una bruja llamada Medea se enamora de él y le ayuda a conseguir el Vellocino, y tras recuperarlo, quita del trono al traidor Pelias mediante un engaño y Jasón logra ser rey. Sin embargo, jasón rechaza a Medea y se casa con Glauces. Medea, furiosa, le envía un vestido autoinflamable a la novia, y los cadáveres de los hijos que había tenido al novio. También se relató la aventura con las mujeres de la isla de Lemnos... Un mensajero interrumpió el relato: se les convocaba a la tienda de Aquiles.
Una vez allí, todos intentaron convencer al Pélida de que regresara a los combates, devolviéndole a Briseis, y prometiendole grandes riquezas. Aquiles finalmente no acaba de ceder y no se decide a volver a la lucha, y Tersites le insulta y se ríe de él, como es su costumbre, y a punto está de morir. Durante el alboroto, a Evanio se le abre la camisa, y Leonte puede ver los colmillo de jabalí que fueron de su padre.
Leonte y Gémonides deciden ir a hablar con Néstor, un importante rey aqueo. Éste les cuenta la hazaña de dar caza al jabalí calidonio. Oineo, rey de Calidonia, olvidó hacer el sacrificio a Artemisa, y por eso ella envió un jabalí monstruoso que asoló la campiña. Entonces el hijo del rey convocó una cacería a la que acudieron muchos de los padres de los padres de los héroes aqueos, incluido el de Leonte. Tras muchas penurias, consiguieron abatir al monstruo. Tras muchas disputas sobre quién se quedaría con los trofeos, se le concedieron los colmillos a Neópulo, por ser el primer en herir al jabalí, y también para no beneficiar a nadie. En ese momento entró Evanio en la tienda, y Néstor le preguntó por los colmillos. Éste se sintió ofendido, pero repuso que los compró en un puesto que estaba en Las Dos Fuentes. Leonte y Gemónides deciden creerlo, pero en ese momento se alerta un ataque de los troyanos, por lo que todos van a las murallas a defenderlas, ya que Paris ha herido a Diómedes con una flecha, y Áyax y Ulises luchan a la desesperada. Mientras, Néstor ve a Patroclo, el más sobrino querido de Aquiles, y le pide que se ponga su armadura y que lidere a los aqueos para darles ánimos.
Mientras la guerra volvía a equilibrarse gracias a Patroclo y a Poseidón (enviado por Hera), Leonte y Gemónides se disfrazan de licios y acuden a Las Dos Fuentes. En el Olimpo, Hera le había pedido su cinturón mágico a Afrodita, para después yacer con Zeus y que Morfeo le durmiera. Así logró enviar a Poseidón, aunque Zeus se despertó muy enfurecido.
Leonte, Gemónides y Telón (el tabernero) llegaron al lugar y fingieron ser comerciantes. Cuando llegaron las lavanderas, fueron preguntándoles a todas para saber si conocía a una bella mujer troyana con los ojos cambiantes. Solo una lo sabía, y cambió la información por comida, para luego citar a Leonte en los Tres Túmulos, para que se reúna con Ekto, que así se llama la mujer. Cuando al fin llegó allí, se sorprendió pues le pareció ver a Helena de Esparta. Ekto le dijo que se parecían, y que la gente la llamaba Helena para halagarla, a lo que Leonte preguntó si debía llamarla Helena o Ekto. Ella le dejo decidir, y además, tras diversos mensajes amorosos, le dijo que el collar se lo dio Polixene, la menor de las hijas de Príamo. Solo ella sabía el misterio de su padre. Le volvió a citar allí al día siguiente y se despidieron.
Al llegar a la taberna, Leonte les contó todo los sucedido, y como él prefiere llamar a Ekto Helena. Por ese motivo Tersites les dijo que Helena no existía, que solo era una nube fabricada por Hera, ya que la auténtica se quedó en Egipto.
Cuando volvió a reunirse con Ekto (Helena para Leonte), ella le llevó con los ojos vendados por un pasadizo al interior de Troya.
Al entrar en la ciudad, Ekto le enseñó una casita maltrecha, su casa, y luego se dirigieron al templo de Atenea para ver a Polixene. En el templo, Leonte vio el Paladión, que sería robado por Ulises Y Diómedes unos días después, aunque con alguna disputa ya que los dos afirmaban haberlo logrado ellos solos. Volviendo a Leonte, finalmente se reunió con Polixene pero ella se negó a ayudarle hasta que no le entregara un mensaje a Aquiles, algo que escandalizó a Leonte puesto que ella vio como mataba a Troilo en el templo de Apolo, y allí se habían reunido varias veces. Leonte aceptó finalmente, y en ese momento entró un troyano llamado Asteropeo, que les contó que Patroclo había caído. Al parecer se enfrentó a Apolo en el campo de batalla y quedó desarmado. Patroclo mató al hermanastro de Héctor con una piedra, lo que desencadenó una encarnizada lucha entre ambos. Finalmente, una flecha de Euforbo lo alcanzó en la espalda, y Héctor lo traspasó con una lanza. Después de aquello, Menelao se enfrentó a Euforbo y le traspasó la garganta. Se formó una brutal batalla alrededor del cuerpo de Patroclo porque todos quería quedarselo, hasta que una densa niebla cubrió el campo y los aqueos lograron cogerlo.
Hartos de escuchar a Asteropeo, Leonte y Ekto se marcharon de allí y el muchacho volvió al campamento.
Tetis acudió a Hefestos para que forjara nuevas armas a su hijo Aquiles, ya que las había perdido debido a la muerte de Patroclo, y Hefestos aceptó encantado, ya que sentía mucho respeto hacia Tetis. Lo primero en forjar fue el escudo, ricamente decorado con cinco estratos que representaban diferentes escenas.
En el campamento, Aquiles lloraba desconsoladamente la muerte de su más querido amigo, cuyo cuerpo había sido lavado por una diosa. Se sentí destrozado por no haber protegido a Patroclo tal y como le prometió a su padre. Todos se reunieron en trono a Aquiles y éste les dijo que volvería a luchar de nuevo junto a ellos. Después de hacer las paces con Agamenón, Tetis le entregó a su hijo la nueva armadura y las armas forjadas por Hefestos, lo cual entusiasmó sobremanera a Aquiles. Los combates se reanudaron, esta vez con Aquiles, y con Artemisa, Apolo, Ares, Afrodita, Latona y Escamandro a favor de los troyanos; y Atenea, Hera, Hermes, Poseidón y Hefestos a favor de los aqueos. Durante la refriega, Aquiles mató a Ateropeo y capturó a doce troyanos vivos. Mientras tanto, un feroz combate entre los dioses tenía lugar frente a los muros de Ilión (Troya). Apolo, mediante una trampa, alejó a Aquiles de los muros, y para cuando el Pélida regresó, los troyanos se habían puesto a salvo, y Héctor esperaba fuera de las Puertas Esceas.
Zeus consultó a las Moiras poniendo las almas de Aquiles y de Héctor en una balanza. El plato de Héctor bajó hasta abajo, iba a morir. Por ello Zeus envió a Atenea que, disfrazada de Deífobo, instó a Héctor a luchar. Tras arrojarse las lanzas, Héctor pidió otra, pero Deífobo (Atenea) ya no estaba, y Aquiles rápidamente le traspasó la garganta de un lanzazo, pero sin matarlo. Héctor suplicó que devolviera el cuerpo a su padre, pero Aquiles se negó y, una vez muerto, lo ató a su carro y lo arrastró delante de las murallas de Troya.
Los funerales por Patroclo duraron doce días, y se construyó una enorme pira, donde Aquiles decapitó a sus doce prisioneros y sacrificó animales en honor de su amigo. Después del funeral, se celebraron juegos en honor de Patroclo y para celebrar la muerte de Héctor. Una noche en la taberna, Tersites se quejó de la brutalidad de Aquiles, a los que Gemónides respondió a Leonte diciéndole que no aceptaba la ley del más fuerte, el pobre tullido de Tersites. Durante la noche, dos viejos preguntaron a Leonte como llegar a la tienda de Aquiles, y éste se lo indicó. Una vez allí, uno de los viejos se descubrió, era Príamo, rey de Troya. Habló con Aquiles, le suplicó que le devolviera el cuerpo de Héctor para poder honrarlo, y Aquiles aceptó. Cuando Príamo se marchó, Leonte aprovechó la ocasión para transmitir el mensaje de Polixene al hijo de Peleo.
Durante una cacería, la reina de las amazonas Pentesilea mató a su hermana Hipólita por error, por lo que decidió ir al palacio de Príamo para evitar a las Erinnias. Una vez allí, Paris le ofreció la purificación y numerosos presentes a cambio de que acudieran las amazonas a la batalla. Durante la batalla, Aquiles mató a la reina, y la poseyó una vez muerta a causa de una maldición que caía sobre Pentesilea.
Al día siguiente Leonte y Gemónides visitaron los tenderetes de los comerciantes para comprar víveres mientras hablaban del Pélida. En eso, una leprosa le pidió dinero a Leonte, pero él la rechazó, para luego darse cuenta de que se trataba de Ekto disfrazada, que había venido a darle un mensaje: acompañaría a Aquiles al templo de Apolo para que se casara con Polixene. Tras ello, Ekto se fue. Tersites apareció ante Leonte en su lugar, y le informó que el mercader que esperaban por fin había regresado, y quedaron en verse en la taberna al a crepúsculo.
Mientras tanto, Aquiles había matado a Memnón, último aliado venido en ayuda de los troyanos. Tersites comenzó a mofarse de él como siempre, pero esta vez el hijo de Peleos le asestó un puñetazo que le fulminó enseguida. Tersites había muerto y solo le quedaba Polixene a Leonte.
Leonte acompañó a Aquiles a la boda, a pesar de que no quería tener nada que ver con él debido a lo de Tersites. Polixene le esperaba en el altar, pero una escolta de cien hombres acompañaba a Aquiles, y cerca de él estaban escondidos Ulises, Diómedes y Áyax Telamón buscando pruebas de traición por parte del Pélida, que se iba a casar con una enemiga. Leonte se internó en el bosque buscando a Ekto, pero se topó con Ulises y compañía, que le preguntaron que hacía, pero oyeron un grito proveniente del templo y al llegar encontraron a Aquiles muerto, con una flecha en su talón y otra en el vientre. Había sido obra de Paris, que le sorprendió cuando intentaba besar a Polixene. Aunque ella lo había preparado todo, ya que odiaba en secreto a Aquiles por lo que le hizo a Troilo. Un grupo de troyanos liderado por Paris y Deífobo apareció, y la lucha por las armas y el cuerpo del Pélida comenzó. Después de conseguir sacar el cuerpo de allí y volver al campamento, se le concedieron las armas a Ulises, lo cual desgradó sobremanera a Áyax, que enloqueció y acabó por suicidarse clavándose una espada en la axila, su único punto débil. Los funerales en honor a Aquiles fueron deslumbrantes, y Polixene fue ejecutada frente a la tumba de Aquiles.
En ese momento, la prioridad de los aqueos suponía acabar de una vez por todas con Paris, diestro arquero. Por ello Ulises marchó a la isla de Nea a buscar a Filoctetes, el mejor de los arqueros aqueos, y lo llevó de nuevo al frente, donde se enfrentó a Paris. Tras largo rato de injurias, comenzó el combate. Paris no logró acertar a Filoctetes, mientras que éste le atravesó la mano, el ojo y el tobillo. Paris no murió enseguida, y los troyanos lo llevaron al monte Ida para buscar a su examante Enone para que le salvara la vida. Ella se negó en un principio, pero luego se arrepintió y corrió hacia Troya con un remedio, pero ya era tarde, pue Paris había muerto en brazos de Helena.
Ante la imposibilidad de tomar Troya, los griego se desanimaron, hasta que se le ocurrió una gran idea a Ulises. Construirían un caballo de madera para colarse en la ciudad. Le encargaron el trabajo a Epeo, y los elegidos para entrar dentro fueron veintitrés. Cuando todo estuvo preparado, los griegos se marcharon con las naves a un golfo cercano y esperaron. Al verlo, los troyanos se quedaron maravillados, y decidieron llevarlo al templo de Atenea, pese a las advertencias de Casandra y Laoconte. Fue gracias a la astucia de Sinón, primo de Ulises, que se había quedado para vigilar el caballo, que los troyanos se lo llevaran a Ilión.
Los griegos esperaron, y al caer la noche abrieron las puertas Esceas, desencadenando una masacre por toda Troya. Leonte, por su parte, buscaba desesperadamente a Ekto, sin resultado. Durante la carnicería, la familia real fue completamente asesinada, al igual que todos los varones, y las mujeres llevadas a los barcos como esclavas. Al final, Menelao logró hacerse con Helena. Por su parte, Leonte halló a Ekto cerca del pasadizo secreto con un niño en brazos y con un anciano al que le faltaba la mano derecha y empuñaba una lanza. El anciano resultó ser Neópulo, su padre, que perdió la mano en los primeros años de la guerra, y moribundo, fue rescatado por Ekto, de la cual se enamoró profundamente.
Acabada la guerra, regresaron a Gaudos, donde Antifinio le dio muerte a Neópulo nada más verlo, aunque luego fue lapidado por los isleños. Leonte finalmente se casa con Ekto, y se convierte en rey. El hijo de Neópulo con Ekto, Creneo (debido al manantial del que bebió su padre para salvarse), también vive con ellos, y recuerda como llamaban a su madre Helena por su gran parecido, aunque Ekto era bella por fuera, pero también en el alma.
dimarts, 20 de març del 2012
Helena de Troya
dijous, 8 de març del 2012
Personajes de Troya: lectura Ilíada
dimarts, 6 de març del 2012
Troia i Iliada
Anem a parlar sobre escenes, personatges o altres aspectos que no eixen en la Ilíada, però sí en la pel.lícula Troia.
TEMPS I ESPAI
L'acció de la Ilíada transcorre, narra, els últims dies de la guerra de Troia, i en el film és explicada tota la guerra, que sembla desenvolupar-se en uns dies i no en 10 anys, com en la història original. Fins i tot la pel·lícula s'estén cap a abans i després de la guerra de Troia. La Ilíada s'explica fins a la mort d'Héctor ja que amb la seua mort es pressuposa la caiguda de Troia.
AQUILES
Comencem analitzant el personatge d’Aquiles.Aquest no arriba a entar en Troia.La seua baralla amb Boagrius mai va succeir.Per la seua còlera amb Agamenó, no lluita en els primers dies, sino que es queda en la seua tenda i li prega a sa mare que li demane a Zeus que ell es venge d’Agamenó i puga gloriar-se.
En la Ilíada, Aquiles mata a Héctor atravesant-lo en la llança, deixant-lo sense armes i insultant-lo a ell i als seus,en la pel.lícula no insulta la seua familia.En la pel.lícula va convertir a Briseida en la seua dona després d’haver-la raptat quan va assaltar la ciutat.Després és segrestada per Agamenó.És per això que Aquiles deixa de combatre en la guerra, excepte per enfrontar-se amb Héctor a qui mata per venjar la mort de Patroclo, amb qui tenia una profunda amistat que ha arribat a considerar-se amor, encara que aquesta consideració és equívoca. En la pel.lícula es diu que són cosins, però qui realment era cosí d’Aquiles era Ajax.Realment Aquiles s’ha enamorat de la princesa troyana Polixena, germana d’Héctor i Paris.Aleshores, quan Priam va on Aquiles per demanar-li el cadaver d’Héctor i poder fer-li el funeral, aquest li demana la mà de Polixena a canvi de la pau.
Després Aquiles va al temple d’Apolo per veure a Polixena i negociar el matrimoni, i és aleshores quan Paris el mata clavant-li la fletxa en el turmell.En la pel.lícula, Paris mata Aquiles després de la caiguda de Troya.
Patroclo es posa l’armadura d’Aquiles sense ser vist per ningú, mentre que en l’obra original, Aquiles l’autoritza per posar-se`l.
PARIS
En la pel·lícula Troya Paris acompanya el seu germà major, Héctor. Quan són a Esparta sedueix i s’endu d’amagades a la bella Helena, esposa del rei espartà Menelao, provocant així la més famosa guerra de l'antiguitat. Però qui va acompanyar a Paris, segons la Il·líada va ser Enees. Aquest apareix al final de la pel·lícula com un desconegut troià que en la confusió de la caiguda de la ciutat rep de Paris l'espasa emblemàtica dels reis troians. En realitat, Enees, fill de Anquises i Afrodita, era espòs de Creusa, princesa troiana, filla de Príam i per tant encunyat d'Héctor i Paris.
En la pel·lícula Paris mata a Aquil·les en el temple de Zeus, en la ciutadella de Troya, quan l'heroi va a cercar a Briseida per a salvar-la de la matança que estan fent els grecs després que entren a la ciutat gràcies a la estratagema del cavall pensada per Odisseu. Però la veritat és que Paris mata a Aquil·les amb una fletxa al turmell, més concretament al Taló d’Aquiles, anomenat així per la llegenda de la debilitat d’Aquiles, en un dels dos turmells, la part més vulnerable de l’heroi; abans de la caiguda de Troya.
L'heroi mitològic Filoctetes va disparar una fletxa mortal amb l'arc d'Hèracles a Paris. Algunes versions apunten al fet que el príncep va morir en el camp de batalla, altres al fet que va poder fugir ferit i va enviar un emissari a l'estatge del seu primer amor, Enone, l'única que podia salvar-lo. Segons aquesta versió, la nimfa es va negar a guarir-lo en un primer moment, però penedida va eixir en la seua busca sense arribar a temps: Paris havia mort. Va ser llavors quan Enone es va suïcidar llançant-se sobre la pira en la qual era incinerat el seu amor. En la pel·lícula, en canvi, no se sap el destí de Paris una vegada ha matat Aquiles en el temple de Zeus; intentant salvar a Briseida, la seua cosina. Així doncs l’última escena en què Paris apareix, és la mort d’Aquiles i la salvació de Briseida, quan se l’endu donant a entendre que la porta al passadís per on ixen Helena, Andrómaca, Enees i molts troians més.
HÉCTOR
A continuació analitzem el personatge d`Héctor.Menelao mor a mans d’Héctor després del combat amb Paris, però en la Ilíada no es així, Menelao sobreviu, inclús es un personatge de la Odissea.Aquest recupera a Helena i se’n torna amb ella a la seua patria.Héctor mata a Ajax en la pel.lícula , pero realment aquest mor en la tornada ofegat pel trident de Poseidó.
SECUNDARIS
Respecte a Briseida, aquesta representa en la pel.lícula a quatre dones(Criseida,la seua cosina, filla de Crises i a Casandra i Polixena, filles de Priam i a ella mateixa, filla de Briseo). No és cosina de Héctor i Paris.
En la pel.lícula s’exclou el personatge heroic de Diomedes Tidida, les seues gestes, glories i les persones que va matar.
Agamenó mor en Micenes, després de regresar a la seua patria, asssassionat per la seu dona Climtemnestra i el seu amant Egistro.Però en la pel.lícula mor apunyalat per Briseida després de la toma de Troia per les tropes gregues.
Qui entra a Troia dins el caball de fusta es Neoptòlem, fill d’Aquiles i Deidamia.Neptolòlem mata a Priam degollant-lo davant l’altar de Zeus i a Escamandre, fill xicotet de Héctor i Andrómaca, llançant-lo desde dalt d’una de les torres de la ciutat.
DÉUS
Una altra diferència és que en la Ilíada tenen intervenció els déus, Atenea i altres déus baixen de l'Olimp i es barregen amb els personatges humans i en el film no apareixen els déus, i les accions en les quals suposadament haurien de participar són resoltes de tal manera que els hi eludeix.
En la Ilíada, Héctor és sempre molt respectuós amb els déus, i en la pel·lícula arriba fins al punt de burlar-se i oblidar-se del poder dels mateixos.
Tetis, la mare d’Aquiles, es mostrada com una anciana sacerdotessa i no com una deessa, la seua naturalesa real.
En la Ilíada, Atenea, enemiga dels troians, enviada a la terra per exhortació de Zeus, persuadix Píndar Lici, qui no apareix al film, perquè llance un fletxa contra Menelao, trencat el pacte i introduix una nova causa per combatre.
dimarts, 28 de febrer del 2012
Héctor en el arte y monólogo interior de Héctor.
Historia de Héctor.
Era otra batalla en esta guerra, pero esta era diferente, pues el gran Aquiles había decidido salir al campo de batalla. Se movía ligero, como si la armadura no pesara, vino corriendo hacia mi, dispuesto a acabar conmigo: a nuestro alrededor los soldados de los dos bandos se abrieron formando un círculo para dejar que los batiéramos en duelo; podía ver su cara entre el casco, tenía cara de odio hacia mi, yo quería terminar con su vida. Terminar con su vida supondría dar un gran golpe para el bando griego.
Estábamos uno frente al otro, nuestras espadas chocaban y salían chispas, el resto el ejército animaba cada uno a su guerrero. De repente, los griegos se dieron cuenta de algo y empezaron a suplicarnos a gritos que termináramos aquel combate, pero yo suspuse que era una estratagema para que bajara la guardia. Fue en aquel momento cuando el gran Aquiles bajó la guardia y mi espada fue directa a su cuello, de del cual salió la sangre disparada. Una vez en el suelo le quité el casco para que aquel valeroso guerrero viera la cara del hombre que lo mató. Mi sorpresa fue que al quitarle el casco vi a un niño, no debía tener más de quince año. No podía ser, era un niño, un niño que se movía con la misma facilidad que Aquiles, un niño que iba a cambiar el desarrollo de la guerra, un niño que solo quería convertirse en un gran guerrero y al que yo le había arrebatado la vida.
En rey de Ítaca, Ulises se me acercó y me dijo:
-Era su primo.- en ese momento no habían enemigos, todos sabíamos que nada iba a ser igual.
-Hoy ha teminado la batalla, recojed a vuestros muertos.- cuando pronuncié esa frase, me di cuenta que pronto sería yo uno de esos muertos.
Agrupé a mi ejército y nos dirijimos hacia las puertas de Troya, donde sin hablar con nadie y todo lo rápido que pude me dirigí al palacio a ver a mi mujer y a mi hijo, pues sabía que sería una de las últimas veces que iba a verlos. Cuando llegué, mi mujer Andrómaca, estaba sentada en la cama con mi hijo Astianacte en brazos, la abracé, con todas mis fuerzas, esos abrazos que pueden llegar a doler:
- Héctor ¿qué te ocurre?- dijo ella asustada.
- He matado un niño, Andrómaca, no era más que un niño- Dije mientras miraba sus ojos llorosos.-Hoy en la batalla ha venido un guerrero, era Aquiles, te juro que era Aquiles, vino hacia mi y lo maté.
- Héctor, hiciste lo que cualquiera hubiera hecho en tu situación.- Ella no paraba de quitarle importancia, pero no sabía que era exactamente lo que habia ocurrido.
- No era Aquiles, era su primo, era un niño, un niño que llevaba su armadura y que luchaba igual que él, yo no lo sabía, me di cuenta una vez lo había matado, merezco la muerte, le he arrebatado la vida a un niño. Aquiles vendrá mañana a por mi, a matarme. No merezco otra cosa, me enfrentaré a él, es lo mínimo que puedo hacer, no merezco más que eso.
- Héctor, no digas eso, piensa en tu hijo, necesita un padre, no vayas mañana por favor, si no piensas en nosotros piensa al menos en Troya, ¿qué será de Troya si no estás tú? ¿Quién la defendrá? ¿Paris, que no ha sabido librar su propia guerra? ¿O tu padre, que a penas puede mantenerse en pie?- Sabía que Adrómaca tenía razón, mi hijo necesitaba un padre y Troya no podría sobrevivir sin un ejército, pero también sabia que tenía que asumir las consecuencias de mis actos.
- Andrómaca, debo ir y no puedes impedírmelo, pero antes, sígueme, voy a enseñarte algo.
Llevé a Adrómaca al sótano del palacio, luego empezamos a caminar por las pasadizos hasta que llegamos a una pequeña puerta oculta entre la vegetación sombría que haba crecido con el paso de los años en aquel sitio.
-Cuando los griegos invadan Troya, trae aquí a toda la gente que puedas y escapad, no tiene perdida, sólo limitaos a seguir el pasadizo hasta llegar a su salida, sale a la playa, una vez allí ya no córrereis peligro.
-No puedo hacerlo, Héctor, no soy capaz de hacerlo.- estaba asustada, no le salían las palabras y cada vez que me miraba a los ojos empezaba a llorar.
-Hazlo por nuestro hijo, si no escapais os mataran o os harán esclavos y para ti eso sería peor que la muerte.
Salimos del sótano ya de noche y volvimos a nuestro dormitorio, Andrómaca, no podía dejar de llorar, y entre ese llanto terminó por dormirse. Mi hijo también dormía, le acaricié su cabeza deseando que él no tuviera que pasar por todo lo que yo había pasado, quería que tuviera una vida llena de paz, y si para tenerla debía renunciar a todos los lujos de ser principe de Troya, desaba que fuera así, lo que más quería en el mundo era que Andrómaca y él pudieran escapar de Troya cuando esta fuera atacada.
Aquella noche no pude dormir, no quería dormir, no iba a desperdiciar mi último día de vida durmiento, así que en medio de la noche, bajé a las cuadras, me monté en un caballo y fui a correr con el caballo por una de las playas más escondidas de la playa de Troya. Sentía el viento de la noche en mi cara, me sentía libre, era una de las mejores sensaciones que podía tener un hombre antes de su muerte. Después de unas cuantas horas cabalgando por la playa, cuando empezó a amanecer, volví al palacio. Todos dormían, creo que nadie se dio cuenta de mi salida nocturna.
Me puse enfrente de mi armadura, estaba colgada en la pared, empecé a ponérmela, todo lo despacio y cuidadosamente que pude; por una parte sabía que era inútil, que prácticamente no me hacía falta usar armadura, porque sabía que iba a morir, pero por otra, dentro de mi había algo de esperanza en donde podía imaginarme dentro de muchos años envejecido, habiendo visto crecer a mi hijo y siendo rey de Troya.
Amaneció del todo, y Adrómaca despertó, ahora ya no lloraba, no le quedaban más lágrimas, se limitaba a contemplarme en silencio. Algo interrumpió aquel silencio:
-¡Héctor!- me asomé a la ventana, desde donde se veía la llanura de Troya y allí estaba Aquiles, con su imponenete porte. No le podía ver la cara, pero con su voz demostraba odio y rabia.
-Andrómaca, debo irme- le dije mientras me acercaba a ella, que a su vez tenía en sus brazos a nuestro hijo.
Me acerqué a ella y la abracé fuertemente, era la última vez que iba a verla y quería acordarme de aquel momento en el otro mundo, le miré a los ojos, que los tenía llorosos y le dije lo mucho que la quería, le recordé cuando nos conocimos en Tebas, y ella estaba sola al haber perdido a su padre y a su hermano, así fue como no enamoramos, y no quería que nunca lo olviara además le pedí que por favor no olvidara el camino que le indiqué la noche anterior. En cuanto a mi hijo, le di un beso en la frente, él se rio, no tenía ni idea de lo que iba a pasar, bendita inocencia. Hizo que en aquel delicado momento su madre y yo mostráramos una pequeña sonrisa. Sabía que desde el Inframundo iba a estar orgulloso de él en el futuro.
-Andrómaca, nunca olvides que nos volveremos a ver.- le dije mientras salía por la puerta.
Bajé a las puertas Esceas y los soldados me ayudaron a abrir aquellos enormes pórticos que protegían la ciudad de Troya, salí de las murallas y miré por última vez hacia arriba de las torres de la gran muralla , donde estaba toda mi familia mirando con cara de impotencia al ver que no podían hacer nada por mi.
Allí estaba él, Aquiles, mirándome con la expresión de odio, preparado para luchar.
-Voy a quitarme el casco para que sepas con quién luchas.- me dijo con tono desafiante.
-Comprendo tu odio, pero podría haberme quedado dentro de las murallas, en cambio, he bajado a combatir contigo para pagar las consecuencias de mis actos.
-No pretendas darme pena, príncipe Héctor, no la mereces.- esto fue lo último que me dijo antes de abalanzarse contra mi.
Se abalanzó contra mi con rabia y empezamos a luchar primero con las lanzas. Se movía ligero y era casi imposible adivinar cuales iban a ser sus próximos movimientos. Estuvo a punto de alcanzarme en numerosas ocasiones, pero mi escudo me protegió. Luego sacamos las espadas, tenía una facilidad innata, hacía parecer que las espada no pesara nada. El sol era abrasador y empezó a cegarme y empecé a marearme, pero no podía rendirme, de repente dejé de sentir calor para sentir frío, me acaricié mi barriga y estaba húmeda y llena de sangre, me había alcanzado y ya nada podia hacer, solo esperar que fuera rápido. Caí en la arena contemplando el rostro de Aquiles mirándome satisfecho desde arriba, no podía sentir odio hacia él, ya que era lo justo, después cerré los ojos y pude contemplar la última sonrisa que me dedicó mi hijo el último momento que compartí con él.
divendres, 13 de gener del 2012
Pomponio i Elena: Instruccions dels treballs de lectura
El asombroso viaje de Pomponio Flato
- Relació de llatinismes que apareixen. Dir el que signifiquen i perquè s'empren a la novel·la, en quin context i quin efecte produixen en lector.
- Tria un passatge que t'haja semblat interessant i fes un comentari estilistic, és a dir, cóm empra el llenguatge l'autor per transmetre el que vol.
- Tria un personatge i explica cóm el descriu l'autor, les seues característiques fisiques, cóm actúa, qué pensa,etc.
- ¿Per què penses que a l'Esglèsia catòlica no li va agradar massa esta novel·la? Dona arguments.
Elena, Elena, amor mio
- Resumir la història principal: quie és, d'on ve i qué li passa a Leonte.
- Triar algún passatge de la novel·la i compara-lo amb la pel·licula Troya, explicant diferències.
- Triar un dels personatges, adoptar la seua personalitat i contar-nos la història en forma de diari, en una carta dirigida a un altre, com si l'entrevistaren en el diario de Patricia....
- Triar una de les històries mitológiques narrades al llibre i crear un cómic.
- Preparar un diàleg entre personatges que intervingueren en la guerra de Troya i escenificar-ho a classe.