dilluns, 24 de febrer de 2014

El treatro romano

EL TEATRO ROMANO 

 I. INTRODUCCIÓN
El origen del teatro y de las representaciones dramáticas debe vincularse a la helenización de la cultura romana tras la primera guerra púnica. El teatro es el más claro ejemplo, aunque no el único, de esta habilidad de la civilización romana para apropiarse de manifestaciones artísticas de otros pueblos impregnándolas de su propio espíritu. Según la tradición las primeras representaciones dramáticas se deben a Livio Andrónico (c.284/204 a. de C.), a quien se le encargó, al parecer en el 240, la puesta en escena de un tragedia y una comedia traducidas del griego para celebrar los "ludi Romani" con motivo del fin de la primera guerra Púnica.
 El teatro era el único género literario que en la época de la helenización de la cultura latina se había enriquecido ya en Roma con una rica tradición popular. Efectivamente, el carácter itálico se distinguía por una tendencia al carácter festivo, a lo grotesco y a lo mordaz, que desde la antigüedad se plasmaba en representaciones improvisadas de origen popular. Entre estas manifestaciones preliterarias relacionadas con la escena destacan las "farsas atelanas" y el "mimo". El mimo eran representaciones en las que tanto hombres como mujeres sin máscaras daban vida a escenas de la vida diaria partiendo de un texto en prosa. En la evolución del teatro romano va adquiriendo cada vez mayor popularidad, desplazando a las atelanas. Las farsas atelanas surgen entre los oscos y son pequeñas representaciones bufas basadas en la vida cotidiana y en la que aparecen tipos fijos representados por actores no profesionales cubiertos por máscaras: el viejo estúpido (Puppus), el jorobado (Dosenus), el glotón (Buccus), y el joven atolondrado (Maccus).
 Cuando obtienen una influencia helenística, la escena romana comienza a representarse en tragedias, las atelanas pasan a ser un género dramático menor .

II. EVOLUCIÓN 
En los primeros tiempos, en Roma, no existía una especialización de los actores en trágicos y cómicos. Los iniciadores del género, Livio Andrónico y Nevio, escribieron indiferentemente obras de argumento trágico y cómico, sólo a partir de Plauto se observa una tendencia a ceñirse a uno de los géneros. Los distintos tipos dramáticos tuvieron desigual suerte en su desarrollo y, de la misma forma, su conservación y transmisión también ha sido desigual. La tragedia de argumento griego (fabula crepidata) y, en bastante menor medida, la de asunto romano se cultivó con cierta asiduidad entre el 240 y el 90 a. de C., fecha en que muere Accio, el último trágico de la época de la República. Sin embargo conocemos poco de esta actividad dramática: los nombres de varios autores Ennio, Pacuvio y Accio, además de algunos títulos y fragmentos. A partir de este momento la tragedia decayó y no se tiene noticia de ninguna tragedia en el último siglo de la República. En la época del imperio el pueblo prefería los espectáculos circenses y por el mimo, estos relegaron la producción dramática, y más concretamente la de asunto trágico. Destruyen así las tragedias de ese tono retórico característico de la literatura de la época de Claudio y Nerón.
De este período conservamos la tragedia escrita por Séneca El Filósofo, esta es la única que nos ha llegado completa y entre la que se incluye una praetexta, que no debe considerarse obra suya. En cambio, la fabula palliata está magníficamente documentada en las obras de los dos grandes cómicos de los primeros siglos de la República: Plauto y Terencio. La comedia dejó prácticamente de escribirse y representarse en el siglo I a. de C., ante la competencia del mimo que había ido evolucionando hacia un tipo de farsa licenciosa, con gran número de personajes y que llegó a ser extraordinariamente popular. La mayor parte de las obras dramáticas que nos han llegado están basadas en originales griegos, sin embargo la libertad en el trabajo de adaptación es total. Los autores latinos, no sólo introducen situaciones nuevas y referencias a su momento histórico, sino que también utilizan en una misma obra argumentos de distintos originales griegos e incluso escenas de autores distintos. Este procedimiento se conoce con el nombre de “contaminatio” y es particularmente visible en las comedias de Plauto y Terencio.

III. TIPOS
Se distinguen así los siguientes tipos de respresentación teatral en Roma:

-COMEDIA : Fabula palliata: comedia latina de asunto griego. Recibía este nombre porque los actores se cubrían con el "pallium" o manto griego. Fabula togata: comedia sobre temas y personajes romanos. Los actores vestían la toga. El desarrollo de la comedia basada en originales griegos (fábula palliata) se vio mediatizada. Pero Nevio consiguió, sin apartarse de los modelos griegos, introducir en sus comedias algunas notas de color itálico que acercó la palliata al público; en esta línea continuó Plauto que consiguió para la palliata un nivel general de aceptación. La preferencia del público por otro tipo de obras, es la clave de la corta vida de la comedia en comparación con otros géneros también tomados de Grecia. La fabula palliata se inspira directamente en la Comedia Nueva ateniense; se denomina así a la última fase de la comedia ateniense que se desarrolla aproximadamente entre el 325 y el 263 a. de C. Los máximos representantes de esta Comedia Nueva son: Dífilo, Filemón y Menandro. Era una comedia de costumbres que reflejaba la vida privada de las clases acomodadas. En esta comedia burguesa la acción gira en torno a la vida y costumbres de una serie de tipos fijos: el esclavo avispado, el viejo avaro, el joven enamoradizo, soldados fanfarrones, cortesanas desenvueltas, doncellas honestas, etc. Las situaciones de la comedia nueva eran atemporales y se podían fácilmente adaptar a otro tiempo y a otro lugar. A partir de Nevio fue práctica habitual la contaminatio: utilizar más de un original e incluso en ocasiones más de un autor como modelo. Los autores romanos utilizaron la forma griega para acentuar lo que en la comedia más se aproximaba al gusto de los espectadores romanos: las situaciones equívocas, los dobles sentidos, la parodia, etc. Se produjo así, en cierto sentido una latinización de la comedia que culmina cuando se ponen en escena tipos y costumbres de la vida cotidiana de Roma, surgiendo así la fabula togata. La fabula palliata tenía una estructura formal tomada de sus modelos griegos y, aunque no siempre encontramos la misma estructura, podemos distinguir en ella las siguientes partes: Didascalias: son obras de los gramáticos posteriores. En ellas se consignan el nombre del autor, título de la obra, datos sobre la fecha y circunstancias de su estreno. Igualmente se recoge el nombre de la obra griega utilizada como modelo y el de su autor. No siempre han existido o se han conservado; todas las obras de Terencio se nos han transmitido con su didascalia correspondiente, sin embargo la mayor parte de las comedias de Plauto carecen de ellas. Argumento: es un resumen de la obra realizado también por los gramáticos posteriores. Prólogo: exposición del argumento a cargo de un actor o de un personaje simbólico. Los prólogos de las comedias latinas son una magnífica fuente de información sobre el teatro de siglo II a. de C. Los prólogos de Plauto son joviales, pretenden divertir y, además de su carácter expositivo, incluyen chistes y advertencias jocosas a los espectadores. Los prólogos de las comedias de Terencio tienen una mayor profundidad y contienen la réplica del autor a los ataques de que era objeto. Diálogo o diverbia: partes dialogadas en verso. Cantica: parte del texto de las comedias que se cantaba con acompañamiento de flauta.

AUTORES DE LA COMEDIA:
-Plauto: Fue el más popular de los autores de comedias y dominó absolutamente la escena romana desde el 215 a. de C., fecha de su primer éxito escénico, hasta el 184 a. de C., año de su muerte o, al menos, de su última representación. Plauto nació en Sarsina, hacia el 255 a. de C. y abandonó pronto esta ciudad. En su juventud trabajó en el entorno de compañías dramática, donde pudo adquirir su conocimiento poco común de los aspectos técnicos y del repertorio tanto griego como romano. Posteriormente se dedicó al comercio, pero fracasa. En esta situación escribe tres comedias que obtienen un rápido éxito y que lo convierten, ya hasta su muerte, en el ídolo de los espectadores. Desde el 215 y treinta años después aproximadamente produce un abundantísimo número de comedias. Plauto es el primer poeta romano que se especializa en un sólo género literario. En Plauto no encontramos alusión alguna al momento político, su elección es el género cómico que se acomoda a su talante jovial e inclinado a la risa fácil sin segundas intenciones. En este sentido, las obras están llenas de la gran alegría de vivir y del espíritu burlón de su autor. Todas sus obras son palliatae, basadas en originales griegos de la "Comedia Nueva". Sus obras son las sigueintes: Aulularia, Curculio, Casina, Epidicus, Bacchides, Mostellaria, Miles Gloriosus, Mercator, Persa, Trinummus, Truculentus y Vidularia, ésta última está en estado fragmentario. Y muchas más. En estas comedias repiten escasas variaciones, tipos y situacciones, lo que hace que la clsifiquemos en "comedia de enredo" con múltiples complicaciones y situaciones cómicas. Sin embargo, con algunas reservas y para facilitar su aprendizaje, se pueden agrupar las comedias plautinas bajo los siguientes epígrafes: Comedias basadas en el equívoco o cambio de personas: Bacchides Comedias basadas en el "reconocimiento", es decir en el descubrimiento del verdadero origen y condición de determinadas personas y que da lugar a un súbito cambio de fortuna: Curculio, Epidicus. Farsas cómicas: Persa, Casina. Comedias de caracteres: Truculentus. Comedias en las que confluyen motivos y situaciones: Aulularia, Trinummus, Miles Gloriosus. Plauto no oculta en ningún momento que sus obras están basadas en otras griegas; utiliza para referirse a su trabajo el término "vertere" (traducir) y, en ocasiones, cita el autor y la obra que utiliza como modelo. La finalidad del teatro plautino es divertir: pretende conseguir un efecto cómico en cada escena. Para lograr el efecto cómico deseado no le importa al autor caer en contradicciones e incongruencias; la caracterización de los personajes es a veces extravagante y las situaciones se alargan frecuentemente más allá de lo verosímil. Todo ello contribuye a dar a las comedias de Plauto un carácter fantasioso que es su principal virtud y que las convierte en intemporales. En el campo de la estructura formal, Plauto se distancia de sus modelos griegos, creando una forma nueva de comedia con entidad propia. Plauto acentúa esta tendencia, creando una comedia en la que la parte dialogada o recitada (diverbia) ocupa en la mayor parte de las obras sólo un tercio del total. Las canticas se enriquecen en su estructura y en su métrica; no sólo incluyen parlamentos y recitados al son de flauta, también se encuentran fragmentos melodramáticos (arias, solos, duos) interpretados con acompañamiento instrumental. Este carácter melodramático de las comedias de Plauto, unido a su lenguaje cotidiano y popular de gran fuerza cómica, les confiere un carácter propio e inconfundible. Plauto gozó siempre de una gran acogida entre el público y sus comedias se siguieron representando con gran éxito mientras existió una tradición teatral viva en Roma. Durante los últimos años de la República y de la época de Augusto la popularidad de Plauto sufre un cierto retroceso. A partir del Renacimiento, Plauto vuelve a ser leído y representado, ejerciendo sus obras de gran influencia en el teatro inglés del siglo XVI.

-Terencio: La vida de Terencio está marcada por dos factores determinantes: por un lado, su brevedad, ya que no se extendió más allá de veinticinco o treinta y cinco años; por otro lado, su estrechísima relación con la aristocracia filohelénica. Publio Terencio Afer nació en Cartago, en el norte de África; su fecha de nacimiento es incierta. Siendo todavía adolescente, llegó a Roma como esclavo del senador Terencio Lucano, quien le dio una esmerada educación y le concedió la libertad. Como era costumbre adoptó el "nomen" de su patrón, Terencio, y mantuvo en el "cognomen", Afer, la referencia a su procedencia geográfica. Probablemente en casa de su amo, conoció y se ganó la benevolencia de los cultos y refinados de la ciudad. A este mundo culto y refinado pertenece Terencio y con frecuencia se le ha considerado como su portavoz. En el año 160 a. C. emprendió un viaje a Grecia por causa que se desconoce y en el transcurso del mismo, en circunstancias igualmente oscuras, falleció. Suetonio da como fecha de su muerte el 159 a. C. La corta carrera dramática de Terencio se extiende por espacio de seis años; entre el 166 y el 160 escribió seis comedias palliatas. La mayor parte de sus comedias siguen originales griegos de Menandro, el más moderado y moral de los autores del Comedia Nueva. La relación de las comedias de Terencio según el orden de su representación es el siguiente: Andria ("La mujer de Andros"), estrenada en el 166. Hecyra ("La suegra"). El primer estreno, que fue un sonoro fracaso, tuvo lugar en el 165. Heautontimoroumenos ("El atormentador de sí mismo), en el 163 Eunuchus ("El eunuco"), en el 161 Phormio ("Formión"), en el 161 Adelphoe ("Los hermanos"), en el 160. En este mismo año tiene lugar el segundo y tercer intento de estreno de Hecyra, que sólo en el tercer intento consigue el éxito. A diferencia de Plauto, el éxito del público no fue para Terencio algo inmediato, se produjo, en concreto, con el Eunuchus. Durante toda su corta carrera dramática tuvo que hacer frente a la crítica de otros poetas dramáticos y literatos. El prólogo, era un elemento fundamental en las obras dramáticas. Generalmente en Grecia, tanto en la tragedia como en la comedia, se utilizaba el prólogo-exposición, en el que se presentaba de forma concisa el tema de la pieza teatral. Terencio rechaza los prólogos-exposición por considerarlos groseros y convierte los suyos en prólogos literarios en los que intenta dar respuesta a las acusaciones que se le formulaban, razonaba sobre los modelos utilizados y expone sus ideas sobre su obra. Las respuestas de Terencio nos permiten conocer qué críticas se le formulaban. Se le acusaba de aceptar colaboración de sus nobles amigos para escribir sus comedias, de plagiar trozos y personajes de otros autores romanos, de "contaminar" los originales griegos y de debilidad de estilo. En Terencio toda la comedia gira en torno a la caracterización de los personajes, las inconsecuencias y el contraste entre ellos es el medio escogido por el poeta para provocar la hilaridad (risa ruidosa). En las comedias de Terencio los esclavos son serviciales, los hijos respetuosos, los padres afectuosos y preocupados, las matronas respetables, etc. En conjunto traza unos cuadros de menor efecto cómico, pero de gran valor humano. Terencio pretende escribir obras de teatro de un elevado nivel artístico. Su lengua es de gran pureza y elegancia. Desde la época imperial se le proponía como modelo de "sermo urbanus". Terencio por sus conocimientos literarios, es un representante cualificado de lo que en su época se llamó "humanitas".

TRAGEDIA: Fábula crepidata o coturnata: Tragedia de asunto griego; se caracterizaba porque los actores usaban el "coturno" o bota alta característica de los actores trágicos griegos. Fábula praetexta: tragedia cuyo tema se basa en la leyenda o en la historia romana. Toma el nombre de la toga orlada que llevaban los hombres ilustres en Roma. Es una forma dramática cuyos personajes protagónicos se ven enfrentados de manera misteriosa, invencible e inevitable contra el destino o los dioses. Las tragedias acaban generalmente en la muerte o en la destrucción física, moral y económica del personaje principal, aunque también existen las tragedias de sublimación, en las que el personaje principal es mostrado como un héroe que desafía las adversidades con la fuerza de sus virtudes, ganándose de esta manera la admiración del espectador, como es el caso de Antígona de Sófocles. La primera tragedia latina la compuso Livio Andrónico y se representó en la vieja Roma en el año 54 de su fundación en tiempo del consulado de Cayo Claudio Cento y M. Sempronio, unos ciento sesenta años después de la muerte de Sófocles y Eurípides y doscientos veinte años antes de la de Virgilio. No reapareció la tragedia hasta la época del Renacimiento y aun por traducciones o imitaciones de la antigüedad. Cierto que se encuentran algunos ensayos en lengua vulgar, sobre todo, en Grecia, desde los siglo XIII al XVI pero es indudable que la primera tragedia regular es Sofonisba, compuesta por Trisino y representada en Roma en 1515.
Las partes de la tragedia se dividen en prólogo, episodio, éxodo, y la parte del coro que se divide a la vez en párodo y estásimo. El prólogo precede al párodo del coro.
Prólogo: Antecede a la entrada del coro. Se da la ubicación temporaria y se une el pasado del héroe con el presente; pueden participar por tres actores pero sólo hablan dos y el otro está mudo o puede ser un monólogo. Se le informa al espectador el porqué del castigo que va a recibir el héroe y en esta parte no interviene el coro.
Párodos: cantos a cargo del coro durante la entrada por el párodo izquierdo presidido por un flautista. En esta parte se realiza un canto lírico, se dan danzas de avance y retroceso; se utiliza el dialecto dórico (más adecuado a los cantos corales debido a su musicalidad).
Episodios: pueden ser hasta cinco, hay diálogo entre el coro y los personajes o entre personajes; es la parte más importante por ser la dramática por excelencia y expresa el pensamiento e ideas del personaje. Dentro de los episodios se pueden encontrar los agones, los cuales son pasajes en los que el protagonista se enfrenta dialécticamente con otro personaje.
Estásimo: es la parte lírica-dramática donde el autor expresa sus ideas políticas, filosóficas, religiosas, etc.; hay de tres a cinco, es la segunda entrada del coro y en esta parte no danza. Los episodios son siempre separados por los estásimos. Estos mismos pueden estar divididos en estrofas y antiestrofas, las cuales son siempre pronunciadas por el coro, aunque en la festividad griega antigua, las antiestrofas eran dichas por un Corifeo (un representante del coro).
Éxodo: es la parte final de la tragedia, hay cantos líricos y dramáticos, el héroe reconoce su error y es castigado (a veces con la muerte) por los dioses, sufriendo el pathos y muchas veces convirtiéndose en el pharmakon (el remedio para el mal). Es aquí donde aparece la enseñanza moral. El éxodo, como los estásimos, siempre lo pronuncia el coro o el Corifeo.

AUTORES TRÁGICOS:
-Séneca: Durante los primeros años del principado de Augusto se confirma la tendencia a la desaparición de la tragedia y de otras formas de drama literario con pretensiones escénicas. Ya en gran parte del último siglo de la República se había constatado la ausencia de otras nuevas para su representación. Por otra parte, el paso del tiempo había dado lugar a cambios tanto en el estilo como en los gustos literarios, lo que hacía que las obras de los tragediógrafos republicanos parecieran cada vez más arcaicas y rudas a medida que pasaba el tiempo. El público romano, menos cultivado que el griego, mostraba preferencia por los espectáculos circenses y, dentro de los espectáculos escénicos, el mimo, las atelanas y las pantomimas sustituyeron a las obras dramáticas de mayor valor literario. De esta forma en el siglo I d. C. la tragedia se convierte en un ejercicio literario dedicado exclusivamente al recitado y la lectura en círculo literarios e intelectuales. La última representación de una tragedia nueva de la que se tenga noticia oficial tuvo lugar en el año 29 a. C; se trata de la puesta en escena del Thiestes de Lucio Varo Rufo promovida por el propio Augusto para celebrar su victoria en Actium. Algo más tarde tenemos noticias de una segunda tragedia del poeta Ovidio titulada Medea. Ambas obras de la época augústea se han perdido completamente y sólo conocemos los títulos y referencias de los estudiosos de los géneros literarios como Quintiliano. Dado este estado de cosas, resulta sorprendente que precisamente las únicas tragedias que se nos han conservado completas se sitúen en este período en el que su representación había caído en desuso. Efectivamente, existe un "corpus" de diez tragedias, integrado por nueve "fabulae coturnatae" más una "praetexta", atribuidas a Séneca el Filósofo (5-65 d. de C). De ese conjunto de obras, ocho son con toda seguridad de Séneca: Hércules Furens, Troades, Phoenissae, Medea, Phaedra, Oedipus, Agamemnón, Thyestes; una, Hércules Oateus, es de atribución dudosa y la "praetexta", titulada Octavia, no puede ser de ninguna manera obra suya. No se sabe exactamente qué lugar ocupan cronológicamente las tragedias en el conjunto de la extensísima obra de Séneca. Generalmente se ha considerado que fueron escritas en su primera época, con anterioridad a la redacción de sus tratados filosóficos, pero lo cierto es que no hay ningún dato objetivo que corrobore dicha opinión. En cuanto a la relación de las tragedias senequianas con sus originales griegos, hay que decir que Séneca sigue la práctica habitual en el teatro latino y mezcla distintas obras griegas en una misma tragedia. Utiliza en mayor medida como modelo las obras de Eurípides que la de los dos trágicos anteriores. Aunque sigue habitualmente las versiones tradicionales de los mitos, difiere notablemente en su tratamiento escénico; Séneca demuestra un gusto especial por los detalles truculentos, por la desmesura en la expresión de los sentimientos y pasiones que lo alejan de la tragedia clásica griega; sus personajes, cuyo análisis psicológico es riquísimo, tienen un código de valores morales radicalmente distinto al de los personajes de Eurípides. Su estilo es marcadamente retórico, caracterizado por la precisión y el laconismo que se expresa frecuentemente por medio de aforismos y sentencias. Las tragedias de Séneca no tuvieron gran influencia en su época, pero en cambio ejercieron un profundo influjo a partir del siglo XV en el teatro italiano e inglés. Los manuscritos de las obras de Séneca recogen también una tragedia praetexta, titulada Octavia. Es la única obra de su género que se nos ha conservado, pudiéndose afirmar hoy con toda certeza que no es el filósofo cordobés y que debe fecharse en una época ligeramente posterior, durante el reinado de los primeros Flavios. Utiliza como argumento la desdichada vida de Octavia, hija de Claudio y Mesalina, obligada a casarse con Nerón y asesinada después en el exilio.

dijous, 6 de febrer de 2014

Historiografia griega


HISTORIOGRAFIA DE GRECIA.

1; INTRODUCCIÓN

1.1 Cronología y autores

Por historiografía griega se entiende aquella realizada en la Antigua Grecia, desde el siglo V a.C hasta el siglo IV d. C desde Heródoto hasta Zósimo, pasando por Tucídides, Polibio, Jenofonte…

1.2 Orígenes

Inicialmente, para los griegos el término historia designaba en general el conocimiento adquirido por descubrimiento personal y, en particular, la búsqueda o investigación de un escritor sobre algo que sucedió como consecuencia de la intervención del hombre. La idea de que la historiografía se ocupa de los acontecimientos ordenados con un criterio cronológico es posterior. En los territorios griegos de Jonia, en el siglo VI a. C., surgió el interés por describir lugares, costumbres, y tradiciones de otros lugares en relatos escritos en prosa. Los escritores de estos relatos intentaban narrar los acontecimientos con cierta pretensión de veracidad. En esta primera etapa no podemos hablar todavía de obras rigurosamente históricas; pero sí sabemos que se abrió el camino hacia una manera de escribir Historia en consonancia con el espíritu racionalista griego que se extendía a otros ámbitos de la actividad intelectual, como la Filosofía.  Se rompía con todo ello una tradición en la que el relato de acontecimientos referidos al pasado era privativo de la poesía épica, que no distinguía bien entre los episodios legendarios y los acontecimientos realmente ocurrido. Heródoto y Tucídides fueron los primeros historiadores de la antigüedad, y sería también un griego, Polibio (llevado a Roma como rehén en el 168 a. C.), quien introduciría la literatura historiográfica de cuño griego en Roma.

  1.3 Características generales

 Se observa un gran contraste entre la importancia que se da a los elementos míticos en la obra de Heródoto, más apegado a la tradición, y los autores posteriores, más racionalistas. En general, los historiadores griegos intentan dar una descripción global de las transformaciones sociales y de sus causas, comparten la misma pretensión de objetividad y el deseo de extraer lecciones morales del estudio de los grandes acontecimientos. Los historiadores tienen con- ciencia de que cuentan con un público lector al que dirigen su obra; para agradarle, ponen al servicio de su obra todos los elementos que la retórica proporcionaba;  los oradores.

2. HERODOTO

Heródoto (484-425 a. C.) está considerado como el Padre de la Historia. Nació en Halicarnaso, en Asia Menor, pero fue un viajero infatigable que, además de Grecia, recorrió Egipto, Siria y Persia. Hacia el 447 a.C. vivió en Atenas, centro cultural del mundo griego; allí conoció a los autores más importantes de su tiempo y Pericles, el gran político ateniense. En el 443 a.C. Heródoto se instaló en la colonia griega de Turios, fundada en el sur de Italia. Se dedicó el resto de su vida a completar su gran obra, conocida como Historias, escrita en nueve libros, que iba leyendo en público según los iba redactando.

  El tema central de su obra son las guerras entre persas y griegos, las Guerras Médicas, que tuvieron lugar en la primera mitad del siglo V a.C. Pero antes narra las historias de los países cercanos a Grecia y que tuvieron cierto papel en la contienda, y cuenta infinidad de noticias y anécdotas; son dignos de mención los relatos sobre Egipto. 

Heródoto escribió en dialecto jonio, con un lenguaje claro y sencillo y un estilo ameno. Su pensamiento es contemporáneo y racional, aunque en su obra el elemento mítico es todavía muy importante (por ejemplo, afirma que las causas del conflicto entre Grecia y Asia son los míticos raptos de mujeres, llevados a cabo por dioses y héroes).

 Heródoto creía que el Universo estaba regido por el destino y el azar, y que nada en los asuntos humanos es estable.  Para Heródoto la elección moral era importante, ya que los dioses con frecuencia castigan la arrogancia. Esta tendencia a buscar lecciones morales en los acontecimientos del pasado es la base de la historiografía griega y, más tarde, de la romana.
 
3. TUCÍDIDES

Tucídides (490 -395 a. C.) nació en Atenas y vivió los acontecimientos de las Guerras del Pelo- poneso entre Atenas y Esparta. Fue general y sufrió un destierro de 20 años por llegar tarde a la defensa de una fortaleza. Durante su destierro se dedicó a escribir sobre estos hechos con- temporáneos porque reconoció su importancia histórica y quiso analizar su desarrollo y sus consecuencias. Regresó a Atenas al final de la guerra (404 a.C.) 

No llegó a terminar su obra, llamada Historia de las Guerras del Peloponeso, pero, sin duda, es el primer ejemplo de historia realizada de forma científica y rigurosa, con un exhaustivo aná- lisis de las causas que provocaron los distintos acontecimientos.  Tucídides muestra en su obra un conocimiento práctico de la ciencia política y militar. Se interesó principalmente por el aspecto militar de la contienda, que presentó en un estilo conciso, lúcido y a veces difícil, con sintaxis compleja, ya que escribió para un público de elevada cultura.

Escribió en dialecto ático con influencia del jónico.  En Tucídides se observa una constante búsqueda de objetividad. Se basó en sus propias observaciones y en las declaraciones hechas por otras personas, testigos de los sucesos, cuyas declaraciones no duda en contrastar. Para dar mayor intensidad a su historia, puso en boca de los protagonistas de la guerra discursos retóricos y dramáticos, que permiten analizar los sentimientos públicos y valorar los asuntos que estaban en juego.  Su preocupación por la objetividad ejerció gran influencia sobre los historiadores grecorromanos posteriores, como Polibio y Dión Casio.
 
4. JENOFONTE

Jenofonte (430-354 a.C.) era también ateniense; formó parte del círculo de jóvenes que siguie- ron las enseñanzas de Sócrates. Vivió el declive de Atenas, se sintió defraudado por la demo- cracia y fue un gran admirador de Esparta. 

Su obra histórica Helénicas es una especie de continuación de la obra de Tucídides, pero con una intención historiográfica muy alejada de la imparcialidad y del método de dicho historiador. Omite acontecimientos que no le interesa mostrar y es claramente favorable a los espartanos; pero su estilo es más sencillo y es un gran maestro en la descripción clara de escenas y personajes. Narra en siete libros la historia griega desde la última etapa de la guerra del Peloponeso hasta la batalla de Mantinea .Jenofonte supo utilizar en ella su gran experiencia y conocimiento de las cuestiones militares, hasta el punto de figurar como un precursor de la historiografía helenística en la eficaz descripción de escenas 

Escribió otras obras más personales, como Anábasis, un relato de su experiencia como solda- do mercenario del príncipe persa Ciro en la llamada Expedición de Los Diez Mil, en la que cuenta la retirada de los soldados griegos cuando sus oficiales fueron asesinados por el sátra- pa persa Tisafernes.  Las fuertes tendencias proespartanas y la exageración de los hechos rebajan el valor de sus obras históricas.  

Su aprendizaje intelectual al lado de Sócrates lo llevó a inmortalizar la figura de su maestro en obras como Recuerdos de Sócrates o Simposio, uno de los testimonios más importantes para la reconstrucción sobre bases reales de la filosofía y de la personalidad del Sócrates histórico. Jenofonte escribió, además, tratados técnicos como Hiparco o la Equitación, con vistas a aconsejar sobre tácticas militares concretas, como las de la caballería.