dijous, 6 de febrer de 2014

Historiografia griega


HISTORIOGRAFIA DE GRECIA.

1; INTRODUCCIÓN

1.1 Cronología y autores

Por historiografía griega se entiende aquella realizada en la Antigua Grecia, desde el siglo V a.C hasta el siglo IV d. C desde Heródoto hasta Zósimo, pasando por Tucídides, Polibio, Jenofonte…

1.2 Orígenes

Inicialmente, para los griegos el término historia designaba en general el conocimiento adquirido por descubrimiento personal y, en particular, la búsqueda o investigación de un escritor sobre algo que sucedió como consecuencia de la intervención del hombre. La idea de que la historiografía se ocupa de los acontecimientos ordenados con un criterio cronológico es posterior. En los territorios griegos de Jonia, en el siglo VI a. C., surgió el interés por describir lugares, costumbres, y tradiciones de otros lugares en relatos escritos en prosa. Los escritores de estos relatos intentaban narrar los acontecimientos con cierta pretensión de veracidad. En esta primera etapa no podemos hablar todavía de obras rigurosamente históricas; pero sí sabemos que se abrió el camino hacia una manera de escribir Historia en consonancia con el espíritu racionalista griego que se extendía a otros ámbitos de la actividad intelectual, como la Filosofía.  Se rompía con todo ello una tradición en la que el relato de acontecimientos referidos al pasado era privativo de la poesía épica, que no distinguía bien entre los episodios legendarios y los acontecimientos realmente ocurrido. Heródoto y Tucídides fueron los primeros historiadores de la antigüedad, y sería también un griego, Polibio (llevado a Roma como rehén en el 168 a. C.), quien introduciría la literatura historiográfica de cuño griego en Roma.

  1.3 Características generales

 Se observa un gran contraste entre la importancia que se da a los elementos míticos en la obra de Heródoto, más apegado a la tradición, y los autores posteriores, más racionalistas. En general, los historiadores griegos intentan dar una descripción global de las transformaciones sociales y de sus causas, comparten la misma pretensión de objetividad y el deseo de extraer lecciones morales del estudio de los grandes acontecimientos. Los historiadores tienen con- ciencia de que cuentan con un público lector al que dirigen su obra; para agradarle, ponen al servicio de su obra todos los elementos que la retórica proporcionaba;  los oradores.

2. HERODOTO

Heródoto (484-425 a. C.) está considerado como el Padre de la Historia. Nació en Halicarnaso, en Asia Menor, pero fue un viajero infatigable que, además de Grecia, recorrió Egipto, Siria y Persia. Hacia el 447 a.C. vivió en Atenas, centro cultural del mundo griego; allí conoció a los autores más importantes de su tiempo y Pericles, el gran político ateniense. En el 443 a.C. Heródoto se instaló en la colonia griega de Turios, fundada en el sur de Italia. Se dedicó el resto de su vida a completar su gran obra, conocida como Historias, escrita en nueve libros, que iba leyendo en público según los iba redactando.

  El tema central de su obra son las guerras entre persas y griegos, las Guerras Médicas, que tuvieron lugar en la primera mitad del siglo V a.C. Pero antes narra las historias de los países cercanos a Grecia y que tuvieron cierto papel en la contienda, y cuenta infinidad de noticias y anécdotas; son dignos de mención los relatos sobre Egipto. 

Heródoto escribió en dialecto jonio, con un lenguaje claro y sencillo y un estilo ameno. Su pensamiento es contemporáneo y racional, aunque en su obra el elemento mítico es todavía muy importante (por ejemplo, afirma que las causas del conflicto entre Grecia y Asia son los míticos raptos de mujeres, llevados a cabo por dioses y héroes).

 Heródoto creía que el Universo estaba regido por el destino y el azar, y que nada en los asuntos humanos es estable.  Para Heródoto la elección moral era importante, ya que los dioses con frecuencia castigan la arrogancia. Esta tendencia a buscar lecciones morales en los acontecimientos del pasado es la base de la historiografía griega y, más tarde, de la romana.
 
3. TUCÍDIDES

Tucídides (490 -395 a. C.) nació en Atenas y vivió los acontecimientos de las Guerras del Pelo- poneso entre Atenas y Esparta. Fue general y sufrió un destierro de 20 años por llegar tarde a la defensa de una fortaleza. Durante su destierro se dedicó a escribir sobre estos hechos con- temporáneos porque reconoció su importancia histórica y quiso analizar su desarrollo y sus consecuencias. Regresó a Atenas al final de la guerra (404 a.C.) 

No llegó a terminar su obra, llamada Historia de las Guerras del Peloponeso, pero, sin duda, es el primer ejemplo de historia realizada de forma científica y rigurosa, con un exhaustivo aná- lisis de las causas que provocaron los distintos acontecimientos.  Tucídides muestra en su obra un conocimiento práctico de la ciencia política y militar. Se interesó principalmente por el aspecto militar de la contienda, que presentó en un estilo conciso, lúcido y a veces difícil, con sintaxis compleja, ya que escribió para un público de elevada cultura.

Escribió en dialecto ático con influencia del jónico.  En Tucídides se observa una constante búsqueda de objetividad. Se basó en sus propias observaciones y en las declaraciones hechas por otras personas, testigos de los sucesos, cuyas declaraciones no duda en contrastar. Para dar mayor intensidad a su historia, puso en boca de los protagonistas de la guerra discursos retóricos y dramáticos, que permiten analizar los sentimientos públicos y valorar los asuntos que estaban en juego.  Su preocupación por la objetividad ejerció gran influencia sobre los historiadores grecorromanos posteriores, como Polibio y Dión Casio.
 
4. JENOFONTE

Jenofonte (430-354 a.C.) era también ateniense; formó parte del círculo de jóvenes que siguie- ron las enseñanzas de Sócrates. Vivió el declive de Atenas, se sintió defraudado por la demo- cracia y fue un gran admirador de Esparta. 

Su obra histórica Helénicas es una especie de continuación de la obra de Tucídides, pero con una intención historiográfica muy alejada de la imparcialidad y del método de dicho historiador. Omite acontecimientos que no le interesa mostrar y es claramente favorable a los espartanos; pero su estilo es más sencillo y es un gran maestro en la descripción clara de escenas y personajes. Narra en siete libros la historia griega desde la última etapa de la guerra del Peloponeso hasta la batalla de Mantinea .Jenofonte supo utilizar en ella su gran experiencia y conocimiento de las cuestiones militares, hasta el punto de figurar como un precursor de la historiografía helenística en la eficaz descripción de escenas 

Escribió otras obras más personales, como Anábasis, un relato de su experiencia como solda- do mercenario del príncipe persa Ciro en la llamada Expedición de Los Diez Mil, en la que cuenta la retirada de los soldados griegos cuando sus oficiales fueron asesinados por el sátra- pa persa Tisafernes.  Las fuertes tendencias proespartanas y la exageración de los hechos rebajan el valor de sus obras históricas.  

Su aprendizaje intelectual al lado de Sócrates lo llevó a inmortalizar la figura de su maestro en obras como Recuerdos de Sócrates o Simposio, uno de los testimonios más importantes para la reconstrucción sobre bases reales de la filosofía y de la personalidad del Sócrates histórico. Jenofonte escribió, además, tratados técnicos como Hiparco o la Equitación, con vistas a aconsejar sobre tácticas militares concretas, como las de la caballería.